Esta obra surge de la necesidad de montar una Medea que se mueva entre los márgenes de una pintura habitada, una danza y una confesión íntimamente pública, porque después de tantas versiones nos siguen quedando dudas: ¿quién fue Medea?… la mujer, el mito, la hechicera, la extranjera. Todas ellas. La dificultad radicaba en trasladar a escena esta secuencia de monólogos que plantea Christa Wolf.Nos preguntábamos ¿dónde ocurrieron los hechos?, ¿dónde el juicio a Medea?, ¿dónde sus confesiones?, ¿qué fue más importante en su vida: sus hijos, su marido ó su tierra?

Maite Larrañeta
Patricia Fesser
Iván Luis
Peter Memmer
junio 15, 2020